El pasado fin de semana miles de militantes de Acción Democrática acudieron ante las Comisiones electorales internas para postular sus candidaturas a distintas responsabilidades en los cuadros directivos de la Organización.

Días atrás más de doscientos mil connacionales se inscribieron por vez primera o recensaron en el “Partido del Pueblo” que próximo a cumplir 81 años de su fundación enarbola como ayer las banderas de una “Venezuela libre y de los Venezolanos”.

Vuelve Acción Democrática a sus orígenes en los cuales la democracia interna era pilar fundamental de su existencia. En palabras de nuestro secretario general Bernabé Gutiérrez al presentar su candidatura: “desde el siglo pasado no se convocaba a un proceso electoral interno” rémora inaceptable que un liderazgo distinto ahora se dispone a dejar de lado.

Es la inscripción y el recenso, la postulación de candidatos, las elecciones internas primero para después pasar a la actualización de las tesis doctrinarias y programáticas y a la realización de un exhaustivo diagnóstico-país que permitirá -de acuerdo a lo aprobado en el último CDN- la preparación de un un programa de transformación de la dramática realidad nacional están las claves para que Venezuela sea aun país de prosperidad generalizada, una Venezuela diferente.

Me incorporé a las filas de Acción Democrática cuando aún no había cumplido 18 años y ni un solo día he dejado de militar en las filas del Partido, no he votado nunca por ninguna organización distinta y jamás he tenido la menor veleidad porque mi incorporación temprana lo fue por convicción, admirado de su historia y entusiasmado en contribuir para hacer realidad la visión de país que proclamaban los fundadores y líderes. 

He vivido la alegría de grandes victorias como las de Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi -y la mía propia como gobernador electo- y llorado derrotas así como perserverar en mi fe militante a pesar de tantas dificultades y tanto apartarse de nuestros principios de quienes por casi 29 años se apropiaron de lo que es un bien colectivo y lo tomaron para beneficio propio.

Hoy no hay duda se construye una nueva AD, que tras la elección de sus más de treinta mil directivos estará lista para reconquistar el favor popular y ser protagonista fundamental en el mañana que viene.

Marchando juntos jóvenes promesas y líderes de reconocida experiencia, recorremos los caminos de una Venezuela sedienta de cambios posibles con una Acción Democrática vigorosa.

Sin tutelajes extranjeros y al servicio de las grandes mayorías, el Partido vuelve a ser la esperanza de los desposeídos.

Acción Democrática esta lista para una vez más hacer historia.